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Ejercicio no aumenta las ganas de comer, dice la ciencia


Estudios determinaron que 45 minutos de ejercicio en la mañana reducen la motivación por la comida.


La mayoría de las investigaciones muestran que el ejercicio disminuye las ganas de comer.

En este sentido, un estudio de 2012 de la Universidad Brigham Young encontró que 45 minutos de ejercicio moderado a vigoroso por la mañana reducen la motivación de una persona por la comida.

Por otra parte, un estudio español de 2017 publicado en la Revista Clínica e Investigación en Arteriosclerosis encontró que el ejercicio reduce los niveles de la hormona estimulante del apetito (grelina) y aumenta los de la supresora del apetito (leptina). También halló que el ejercicio físico altera la actividad de ciertas regiones del cerebro tras la visualización de determinados alimentos.

De igual forma, investigadores del Grupo de Investigación del Laboratorio de Fisiología del Esfuerzo (LFE Research Group) de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) realizaron un trabajo internacional que analizó el efecto del ejercicio físico en la ingesta de calorías.

Para el efecto tomaron una muestra de 300 personas en las que después de analizar más de 2.500 variables, concluyeron que no hay efectos sustanciales del ejercicio sobre la ingesta de energía.

Sin embargo, otro estudio de 2008 de la Endocrine Society asevera que el aparente efecto supresor del hambre del ejercicio no se aplica a las mujeres obesas de la misma manera que lo hace en las delgadas. Otras variables, como la temperatura en el exterior, la altitud de una ciudad y en qué parte del ciclo menstrual se encuentran son determinantes.

En cualquier caso, la mayoría de los estudios han cosechado resultados a favor de que el ejercicio reduce el apetito. No obstante, estas evidencias están supeditadas a las circunstancias concretas de cada persona.